sábado, 29 de enero de 2011

Ha conseguido emocionarme.

Esta entrada no es mia pero me la ha enviado una amiga y ha conseguido emocionarme. Es de El País del 29/01/2011, día de mi cumpleños:

Las ilusiones perdidas

No se van en trenes con maletas de cartón pero llevan sus bienes más preciados: un portátil, un móvil de última generación regalado por un familiar o conseguido a base de una lucha de puntos sin cuartel. Suelen tomar un vuelo de bajo coste, cazado pacientemente en las redes de Internet. Se van a hacer un máster, o han logrado una mal llamada beca Erasmus que costará a la familia la mitad de sus ahorros. Otras veces van a hacer de au-pair, de auxiliar de conversación, o a cualquier trabajo temporal. La familia va a despedirlos a la puerta de embarque y mientras se alejan disimularán unos su pena y otros su incipiente desamparo. "Es por poco tiempo -se dicen-. Dominarán el idioma, conocerán mundo... Regresarán en pocos meses".

Hasta hace poco era un privilegio de los nuevos tiempos que les permitía gozar de una libertad sin límites, de un mundo sin fronteras, de una capacidad casi infinita de aprendizaje... Hasta que llegó la crisis y la maleta pareció distinta, la espera en la fila de embarque más embarazosa, la despedida más triste y el fantasma de la ausencia definitiva más cercano.
No. No llevan maletas de cartón, ni hay aglomeraciones en el andén de la despedida. No se marchan en grupo, sino uno a uno. Aparentemente nada les obliga. Ha sido una cadena invisible de acontecimientos. Estuvieron allí hace unos años, o tienen una amiga que les ha informado de que puede encontrar algún trabajo con facilidad. No pagarán mucho, eso es seguro, pero podrán ganarse la vida con cierta facilidad... A fin de cuentas aquí no hay nada.
Y se marchan poco a poco, sin alboroto alguno. Un goteo incesante de savia nueva que sale sin ruido de nuestro país, desmintiendo la vieja quimera de que la historia es un caudal continuo de mejoras.
No hay estadísticas oficiales sobre ellos. Nadie sabe cuántos son ni adonde se dirigen. No se agrupan bajo el nombre oficial de emigrantes. Son, más bien, una microhistoria que se cuenta entre amigos y familiares. "Mi hija está en Berlín", "se ha marchado a Montpellier", "se fue a Dubai" son frases que escuchamos sin reparar en el significado exacto que comportan. Escapan a las estadísticas de la emigración porque suelen tener un nivel alto de estudios y no se corresponden con el perfil típico de lo que pensamos que es un emigrante. Quizá en las cuentas oficiales figuren como residentes en el extranjero, pero deberían aparecer como nuevos exiliados producto de la ceguera de nuestro país.
En los tiempos de crisis que detallan cada euro gastado nadie computa los centenares de miles de euros empleados en su formación y regalados a empresarios de más allá de nuestras fronteras con una torpeza sin límites, con una ignorancia sin parangón. Menos aún se cuantifican el esfuerzo de sus familias, las ilusiones perdidas y sus sueños rotos en mil pedazos.
No llevan maletas de cartón, pero componen un nuevo éxodo que azota especialmente a Andalucía, que dispersa a nuestros jóvenes por toda Europa y gran parte del mundo, que nos priva de su saber, de su aportación y de su compañía. Pero, aparentemente nadie se escandaliza por esta fuga de cerebros, lenta pero inexorable, que nos privará de muchos de nuestros mejores talentos. Nadie protesta por esta nueva oleada de exiliados que son una acusación silenciosa del fracaso y de engaño. Se van en silencio por el túnel de embarque en el que les alcanzará la melancolía por la pérdida temprana de su tierra.
No son, como dicen, una generación perdida para ellos mismos. No son los socorridos ni-nis que sirven para culpar a la juventud de su falta de empleo. Son una generación perdida para nuestro país y para nuestro futuro. Un tremendo error que pagaremos muy caro en forma de atraso, de empobrecimiento intelectual y técnico. Aunque todavía no lo sepamos.

jueves, 27 de enero de 2011

Sólo una cuchara.

Llevo 6 dias viviendo en esta casa, ya tengo mi despensa llena de las cosillas que me gustan, mis papas, menestra, aceite de oliva y vinagre, sopita ... y en la cocina solamente he visto una cuchara para los 6 habitantes de la casa y siempre está disponible, ¿os lo podeis creer? Yo no me lo creia pero he descubierto que casi todo lo que comen es pinchado o cogido con las manos, increible.
Confirmado en Europa no conocen nuestro cuchareo. Ellos se lo pierden.

martes, 25 de enero de 2011

Sushi party in London

Anoche fue divertida, la mitad de mis compañeros de piso no trabajaban y decidieron hacer una "sushi party" es parecido a hacer un ajo campero en el que uno va asando pimiento y otro parten el pan a pellizcos pero en plan japonés y por supuesto el resultado no es el mismo. Así que aquí nos juntamos dos letones, dos letonas y un australiano.
Por cierto llevo una semana en Londres y aun no ha llovido.

lunes, 24 de enero de 2011

Cariz de hogar

El piso en el que me instalado va tomando cariz de hogar, ya tengo mis sabanas, edredón, alacena en la cocina para guardar la comida, por cierto aquí nadie compra de un dia pa otro, o comen en la calle o compran en el momento lo que va a cocinar, y el tema de internet también esta solucionado los fines de semana se toma prestado de la oficina de la planta de abajo y entre semana en la casa hay conexion de otro operador.

domingo, 23 de enero de 2011

La cosa va cogiendo color

Tras estar varios días buscando pìso y viendo academias de inglés,  y tras ver auténticos zulos de habitaciones me he decantado  por la habitación de Earl Court, con parada de Metro a 20 metros de mi casa, se puedo decir que duermo encima de la estación.
Esta noche hemos salido de fiesta los "habitantes de la casa" y yo al bar donde trabajami compañero de habitación, son un chaval y una chavala de Letonia, Andrew y Marika, mas tarde se incorporaron un chaval murciano y un australiano.
La semana que viene toca empezar con lo mas dificil, la búsqueda de trabajo. La gente en genral suele tardar un mes en encontrarlo, a ver si tengo suerte.

Llegada al hostel

Os lo recomiendo, se llama The Generator y es el albergue mas grande de Londres con 833 camas, muy limpio y los chavales que trabajan allí son muy agradables, tiene zona con wifi y aunque te dicen que solo es una hora gratis al día puedes pedir claves de conexión constantemente.
Tras alojarme fui a buscar a Karina y Pizarro y una amiga rusa que se llama Sasha a la estación de Euston, Fuimos a comer a ChinaTown, nos tomamos un café con Victor, un amigo de Karina de San Fernado que me contó sus 4 meses de vida en Londres, visitamos una habitación que hay libre en la casa de otra a miga de Karina, esta vez Masha, en Padington y mas tarde otra en Earl Court.
Cerramos mi primer día supercansado tomandonos una cerveza cerca de mi hostel, en The Crocket y me gané merecidamente mi descanso.

Primera catetada

Después de pasar toda la noche durmiendo por diversos lugares de la geografía mundial, jajaja, avión, aeropuerto de Stansted, parada de autobús de Stansted, autobús,etc. llego a Liverpool St, bajo maravillado por haber llegado  a la gran ciudad y me dispongo a bajar unas largas escaleras mecánicas cuando justo cuando llego abajo me doy cuenta de que no he recogido la maleta del maletero del autobús, sudores por la espalda y mojón en el culo, jajaja, gracias a  Dios aún no se había marchado el autobús y pude cogerla.

domingo, 16 de enero de 2011

Día cero.

Son las tres de la mañana y aún estoy aquí haciendo los últimos preparativos, ya sabeis, mintiendo un poco más en mi curriculum inglés, buscando exactamente donde está mi hostel, fabricándome un carnet universitario, etc. jeje.
Estoy contento, son muchos los que me desean lo mejor en mi pequeña aventura y se lo agradezco.
El martes por la mañana llego a Londres y tras hospedarme he quedado con mis amigos Pizarro y Karina en la estación de trenes de Euston. Imagino que ese día iré al jobcenter a solicitar una entrevista para que me den mi NIN (número de demandante de empleo), compraré un tarjeta sim y buscaré piso. Me voy a dormir que mañana será un día muy largo.